FLOJERA

Te juro que nunca apareciste en mi lista de cosas que me la traen floja. Aunque fijo que yo soy el primero en tu lista de cosas prescindibles.

Las tres o cuatro primeras horas fueron de las mejores, dejamos el sentido de la vista tras la puerta de la habitación alquilada y les hicimos un nudo a las cuerdas vocales. Así, ciegos y mudos, nos dedicamos a conocernos. Palpar, tocar, acariciar, besar, chupar, morder. Un lujo.

Después el ERROR.

Aquella noche mi inseguridad, escondida y pisoteada desde hacía tantos años, encontró una autopista de seis carriles sin peaje para volver a putearme. Un gatillazo, traicionero y cabrón, se empeñó en ser el protagonista, quiso convertirse en el principio de mi fin; buscabas los tornillos de mi desajuste, te repartías parte de la culpa, mantenías apartadas las sombras de mi vergüenza, pero yo no te escuchaba, yo estaba demasiado ocupado intentando canalizar la sangre por las tuberías correspondientes.

Por suerte se ha quedado en un trauma premonitorio y recurrente de mis insomnios.

Lo peor, para , fue que acabaras la noche adiestrándome para regalarte aquellos dos orgasmos manuales. Triste, muy triste.

 

( me ha costado un huevo muchísimo escribir esto )

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