EN MI BARRIO EL NIÑO DIOS SE ESTÁ DANDO UN PANZÓN DE LLORAR

– ¿Qué prefieres? ¿Teta, culo o coño? –preguntó ella sin perder la sonrisa ni el glamour, pero no de la manera en que ofrecería el complemento gratis de un Mac menú grande.

– Me es indiferente, no tengo manías. Tú misma. –contestó él, sin atreverse a catalogarla todavía. Las mujeres con las que trata a diario no acostumbran a ser tan directas.

– No. Has de elegir. Siempre tenemos que elegir. –insistió ella, bajo la dictadura de su sonrisa, recién estrenada por la mañana temprano.

– Entonces… culo. –terminó aceptando él, que no se decantó por las tetas para no parecer uno de esos tipos prehistóricos que sueñan con ubres maternales gigantescas, ni por el coño para que no adivinara que era más salido de lo que pudiera parecer.

 

Este pequeño dialogo bien pudiera pertenecer a una de las malas historias que me invento cualquiera de las largas noches de no dormir. Pero es real. Es verídico. Aún revolotea en el aire.

 

RESEÑA LITERARIA

No tengo aptitudes ni ventajas para aconsejar sobre libros, temas o autores. Es por ello que nunca lo hago a menos que me lo pidan. Tengo una suposición  bien arraigada: en el preciso instante en que aprendemos a leer se nos destapa el sentido del gusto por algún tipo de lectura o de autor. Después el albedrío puede cambiar, vamos aprendiendo sobre la marcha. Yo mismo descubrí a Bukowski hace un par de años (gracias María) y a Monterroso hace poquísimo (gracias Jan).

Hoy voy a hacer una excepción. Hoy hablaré de un libro y de su autora.

A finales del verano pasado una mujer de sangre caliente me confesó: Una de las pocas cosas que me baja la líbido es una mala ortografía. Y casualmente después me tropecé con el blog de Sabina, y como ella misma dice: padezco el mal de la extrema corrección ortográfica.

El sábado 22 fui a la firma de su libro

Casi nunca acudo a eventos culturales en Barcelona, por qué porque porqué tienen más de lo primero que de lo segundo. Huyo de la Feria del Libro típica y tópica, ese día es un gran ejercicio de mercadotecnia con todas las letras. Mi sueño recurrente es poder resucitar a Shakespeare y a Cervantes la tercera semana de abril, comprar dos motosierras y una videocámara de superocho para grabar un remake de la matanza de Texas en medio de la firma de libros por parte de cualquiera de esos autores modernos y  mediáticos; los otros, los escritores buenos que acuden a esa representación, sé que están puteados por sus editoriales, pero en el fondo no tienen ni la mitad de testículos que cualquiera de los protagonistas de sus libros, si los tuvieran serían capaces de negarse en redondo, de no prestarse a formar parte de ese paripé. También sé que tras esta afirmación muchos me pueden rebatir con argumentos de tipo empresarial y/o macroeconómico. No me interesan. En algún lado ya dejé escrito mi punto de vista sobre la creatividad y su patente. Las palabras, las ideas y las personas no tienen propietarios. Si leo algo de alguien y me gusta, o me interesa o quiero ampliar conocimientos sobre su obra lo busco en internet, siempre hay pdfs o epubs gratis por algún sitio, en caso contrario lo dejo pasar. Hay más gente escribiendo en el mundo que mosquitos en la albufera del Turia. Hago lo mismo con la música y con el cine.

Mi cambio de actitud con respecto a presentarme a media mañana en una librería del Raval para asistir a la promoción de un libro tiene unas cuantas variables a considerar. Algunas son: coincidencia del acto con mi tiempo libre (un milagro), cercanía del sitio (diez minutos en scooter desde mi casa) y que el ingenio de su autora es fresco y diferente a lo que se ve hoy en día. La tercera variable es la más significativa.

El libro-fanzine-panfleto en sí no deja de ser un recopilatorio de lo que aparece en su blog. Son ilustraciones a uno o a dos colores, el mensaje es lo más importante de cada dibujo. Es de agradecer que esté impreso en una calidad muy aceptable y que sea asequible: 5 euros , no creo que se haga rica. Aquí os darán instrucciones si lo queréis comprar, aunque ya he dicho que son cosas previamente colgadas en su espacio web. En el precio está incluida una dedicatoria ortosexual personalizada, y dos pegatinas para ser utilizadas en una cruzada que tenemos perdida. Digo “tenemos” porque me considero maldecido por ese mismo mal, los que me conocen han sufrido en sus carnes los efectos secundarios de mi dolencia.

 

CRONOLOGÍA

Este cartel de dos por dos plantado en mitad de la calle Serrano, en el Passeig de Gracia, en la calle Larios o en cualquier otra ciudad de cierta importancia, estaría rodeado de curiosos y moscones.

photocall

En el Raval no.

caso omiso

 

Lo mejor del acto fue el catering. Litros y litros del mejor champan francés, carretillas de caviar iraní y toneladas de foie en pan de centeno.

 

catering

Una muestra de lo que encontrareis en el libro, confieso que ésa penúltima página me ha servido de ayuda.

penúltima página

Mientras hacía cola para saludarla he tenido que apartar de mi mente el pensamiento de imaginarla utilizando el pichatón II. Y a la misma vez recordar que debo llorar más a menudo, aunque mis futuras erecciones quizás se vean resentidas.

Pero lo mejor de todo ha sido esto:

dedicatoria

-diez segundos antes mantuvimos el dialogo que encabeza el post-

 

 

Nota 1: No doy más detalles sobre el libro, sobre el blog, sobre lo que os podéis encontrar allí. Haced el favor de pinchar en los links.

Nota 2: No es rubia y sí es guapa.

en mi barrio el niño dios se está dando un panzón de llorar

En mi barrio el niño dios se está dando un panzón de llorar.