A QUIEN CORRESPONDA

A ti, poeta de sonetos imperfectos, de musas melancólicas, de versos adobados, a ti te quiero decir un par de cosas:

A la Poesía ya no le gustan tus atardeceres de hojarasca moribunda ni tus miradas de glaciar herido. A la Poesía también le aburren tus puñales plateados hendidos en la claridad del alba y tus lágrimas inundando los infiernos del desamor.

La Poesía me ha dicho que está harta de tus tiempos verbales imposibles, de tus pretéritos alejandrinos, de tus condicionales mentirosos. La Poesía necesita que la reescribas olvidándote de la dictadura de la métrica, que te conviertas de una puñetera vez en anarquista del instinto, en un nihilista de la sangre, en el mejor iconoclasta del nervio.

La Poesía prefiere escuchar una sola vez “dame bien y duro por donde más te guste” a leer miles de vecessiento tus cataclismos infinitos recorrer los laberintos sedientos de mis entrañas”.

La Poesía quiere que le pellizques el culo por sorpresa, como cuando aquella tía buena del Zara te dijo que tenía ganas de fiesta; le va mucho más que le cojas una teta viendo una peli del Tarantino, como cuando acabaste con ella en una habitación prepago. Se muere por sentir cómo le desenroscas suavemente un pezón, cómo le haces una calcomanía de tu lengua sobre la suya.

A la Poesía le encantaría que le comieras el coño.

También, poeta de mierda higiénico, te digo que la Poesía no es tonta ni boba, la Poesía es una mujer y tiene hambre. Que Bécquer, Rilke y su puta madre están muertos y enterrados, que ahora mandan las leyes de la piel.

 

LA POESÍA, COMO EL ARTE, SI NO TRANSGREDE NO ES POESÍA.

 

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