KRISTO

  o la increíble y triste historia de Janis la desquiciada, Bobby el looser y Kristo el penitente 

A Kristo el sueco, un tejano alto y barbudo, temeroso de los cuatro pilares que sustentan los Estados Unidos de américa (el Creador, el béisbol, el patriotismo y las fuerzas armadas), siempre le gustaba hacerlo en una misma posición, se las arreglaba para que ellas se pusieran a cuatro, las enfilaba por detrás sujetándolas con una mano por el pelo, como cuando domaba potras cimarrones allá en Laredo agarrándose a sus crines, y con la otra mano sostenía una biblia deshilachada escrita en holandés antiguo, tan antiguo que Londres todavía era Londra y Sevilla era Híspalis, tan antiguo que los mapas del Nuevo Mundo ni siquiera estaban esbozados en la cabeza de aquel genovés vendesueños. Murmuraba por lo bajini tres misereres al ritmo de los caderazos, uno para San Teodardo Tranquilino de Spira, patrón  de los bastardos y de los eyaculadores precoces, otro para Santa Marta de Betania, hermana melliza de una prima segunda de Mesalina, virgen cuidadora de los sonámbulos y de los que hacen noche en los mesones, y el tercero y último a San Juan Damasceno, protector de los cambiantes de opinión, de los falsos y de los dubitativos. Después se corría a borbotones como un elefante moribundo y rezaba del tirón un padrenuestro, rogando al Ave María, al Todopoderoso y al Arcángel San Gabriel que le previnieran de los vestidos huérfanos de novia, de los ácidos pépticos y de los afroamericanos maricones, sobre todo de ésos últimos, que la tienen enorme y no respetan las sagradas escrituras de la sodomía.

Así era Kristo hasta el día en que conoció a Janis.

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REVISIONISMO HISTORICO

spoiler

La Reina Madre de Inglaterra, Elizabeth Alexandra Mary Windsor, nonagenaria reciente y adicta a sorber el humor de los alambiques, soberana absoluta de las islas británicas, del Reino Unido, de la Gran Bretaña, de la Commonwealth y de medio centenar de territorios desparramados  por los siete mares.

La Reina Madre de Inglaterra, Isabel II, primogénita de los duques de York, heredera indirecta de todo el genoma defectuoso -habido y por haber- acumulado durante dieciséis generaciones de Tudor, Hannover y Estuardo, gobernadora suprema de los anglicanos, de los puritanos del gin de enebro y de los diáconos de la cerveza turbia.

La Reina Madre de Inglaterra se dejó romper el culo un viernes noche a punto de clarear el sábado.


Amaroo Heng Johnson, indigente ocasional de los suburbios de Brisbane, en la región australiana de Queensland, mendigo invisible en la puerta de los Starbucks, rebuscador de comida en los callejones traseros de los restaurantes fast-food, temeroso de la policía armada con pistolas taser, de los yonkis con síndrome de abstinencia y de los adolescentes rubios y xenófobos.

Amaroo Heng Johnson, homeless circunstancial desde los treinta y tantos a causa de los efectos colaterales de dos divorcios intensos, de una ruina laboral por culpa de los créditos supbrime inventados por Bernard Madoff, y de medio ictus traicionero que le desfiguró para siempre la parte izquierda de su mal rematada cara de aborigen.

Amaroo Heng Johnson había sido designado por extraña casualidad para romperle el culo a una viejita que vivía en el otro hemisferio.


La desfloración anal se emitió por la BBC en directo y sin pausas publicitarias a las tantas de la mañana hora británica, pero coincidiendo con el prime time australiano.

Un típico taxi londinense llevó al aborigen desde la zona aeroportuaria de Gatwick hasta los estudios televisivos en Marylebone High Street. El jet lag del viaje indujo a que Amaroo echara una cabezadita corta e improvisada. Fue en ese momento cuando entró en contacto con Tjukurpa (el tiempo del sueño) y le fue revelado el misterio de la vida y de la muerte. Le fue revelado el secreto de su misión en este mundo.

Ciento cincuenta años antes una tía abuela de mirada interestelar, Truganini Lallah Rookh, última mujer aborigen de Tasmania, se había dedicado en su lecho de muerte a invocar a Tjukurpa, a Wanamangura, a Takkan y a Kajura (el tiempo del Sueño y las tres serpientes Arcoíris) e infiltrar un conjuro en el descanso nocturno de todos sus descendientes a través de una sola frase “hay que dar por culo a la corona tanto como la corona nos ha dado a nosotros”, refiriéndose a las barbaridades, masacres, vejaciones y genocidios que la Union Jack había perpetrado desde que desembarcaran en Oceanía.


El protocolo de la ceremonia de desagravio exige una presentación previa de la reo y el verdugo. Ningún miembro de la tribu de los luthigh sería capaz de actuar contra nadie sin un conocimiento cara a cara.

Un famoso animador irlandés de late shows hizo labores de edecán, puso frente a frente a los dos, pronunciando en voz grave los nombres y apellidos de ambos. El aborigen con su nombre indígena, un apellido nativo y otro bastardo. La Reina Madre, con su nombre de pila y su nombre regente, con sus doscientos catorce apellidos aristocráticos, algunos de ellos cambiados a través de la historia por intereses  políticos o sucesorios.

Encantado, susurró Amaroo Heng Johnson

Besos no, respondió, Isabel II,  emulando aquellas prostitutas de la época de Jack the Ripper, que tenían pánico al contagio de la gripe española a través del aliento de los lores.

Después un plano picado de la estancia, de la cama, del tocador lleno de los accesorios acostumbrados: crema lubricante, condones, toallitas húmedas, clínex de color salmón, espermicidas que no fueron necesarios, dilatadores anales que tampoco se utilizaron, etc.

El resto de la escena es fácil de imaginar.

 

N del A; Desde aquel día una ola de terror azota diferentes monarquías. Los Borbón-Anjou españoles, los Grimaldi monegascos, los Orleans-Bonparte franceses, los Saboya italianos y casi todos los reinos que se dedicaron a expoliar territorios de ultramar, han adquirido la costumbre de no dar nunca la espalda a un extraño. Están acostumbrados a deslealtades, felonías y traiciones cortesanas, pero no desean que les peten el culo de un pollazo judicialmente consentido para subsanar las barrabasadas cometidas por sus antepasados.

 

ANATOMIA DE UN REMO

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Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad.

(Enrique Tierno Galván)

 

Todos permanecíamos sentados en aquel banco corrido de la comisaría; bueno todos no, faltaba Deolinda, pero estaba el resto de la manada: el Shin Chan, el Ukelele, los Blaumut, y yo misma, la Gata. Juntos, callados, desorientados. Un policía caminaba en línea recta a dos palmos de nosotros, muy despacio, con una mano se sujetaba la otra por detrás de la espalda y durante cinco segundos se paraba delante de cada uno para escanear mentalmente nuestra jeta. Cuando acabó con el último dio media vuelta y deshizo el camino. Aquel perro con uniforme bajó la vista al suelo y sin dirigirse a nadie en particular preguntó:

 

 -¿Cuándo coño tenéis pensado comenzar todo esto?

 

 

-EL REMO SE COMPONE DE TRES PARTES: POMO, PERTIGA Y PALA 

 

1) El pomo

 

Urbanística y socialmente parece todo muy fácil. La ciudad se divide en distritos y barrios,  la población en clases, en estratos,  y el porvenir en  etapas. MENTIRA, eso es lo que ellos desean, pero todo es muchísimo más complejo. La ciudad tiene sectores y territorios, con sus fronteras que cambian sin saber por qué, la población son tribus con jerarquías, con reglamentos. Y el futuro es una putada tras otra.

 

Además de todos esos grupos están las manadas. La manada no tiene normas ni territorio, es nómada, por eso mismo es más difícil destruirla. La manada no tiene ni código penal, ni código civil, ni leyes. Solamente existe una regla no escrita: si tú me jodes yo te jodo.

 

La ciudad por sí sola es un hábitat difícil y quienes la controlan solamente pretenden eliminar a quien no está bajo sus zarpas, y las manadas estorban; quieren exterminarnos. Les molesta que las manadas no se integren, que vayan por libre. A las manadas nos importan una mierda sus guerras de banderas o sus leyes anti-todo,  nos la trae flojísima si el/la alcaldable es un hij@deputa de traje azul o un hij@deputa de sudadera roja, nos la sopla la buenaventura del boom turístico o la sangría  salvaje de una T-mes (1), ni nos va ni nos viene que la esperanza de vida sea mayor o menor según la parada de metro donde te bajes (de Sant Gervasi  a Poble Sec pueden ser hasta diez años). Por eso mismo a veces es necesario darle una sacudida a la ciudad y ponerla del revés.

 

 

 

2) La pértiga

 

El Ukelele. Es un africano enorme, descomunal, con la fuerza de un elefante testarudo. No hace mucho que ha llegado a la manada, pero es de fiar. Camina renqueando porque el salitre marino mezclado con el queroseno de la patera donde viajó le ha dejado cuarteada la piel de los tobillos y de los pies; no puede correr. Tiene un nombre impronunciable por eso le llamamos Ukelele, años más tarde supe que esa palabra sirve para denominar a una guitarra hawaiana, pero a él le queda bien. A su madre, una senegalesa que los domingos se pone unos vestidos de flores imposibles para rezar en la iglesia animista,  la llaman la Tin iuro (diez euros) porque es lo que pide a las mamás turistas en la Barceloneta por hacerle unas trencitas de colores a las niñas, y también es lo mismo que pide a los papás turistas por chupársela en cualquier callejón detrás de la Boquería. Sé que Ukelele es de fiar porque conozco su secreto, tiene un bonsái entre las piernas a pesar de ser descendiente de zulús o de mandingos, y ese trauma le provoca un miedo terrible a quedarse desnudo y con luz frente a una mujer, por eso mismo es tan pacífico y letal, aguanta lo que le echen hasta que se levanta y te da el abrazo del oso, ese tipo de abrazos que te va dejando sin respiración y el cerebro no te permite coordinar una defensa en condiciones. A veces, pocas, cuando va muy justo de dinero, se va  a merodear por detrás del castillo de Montjuïc, siempre encuentra algún alemán  pedófilo despistado a quien darle su abrazo y robarle, el Mataleón lo llaman en el argot de los delincuentes. El Ukelele se lleva bien con los negros brasileros, con los negros haitianos, con los negros africanos, con cualquier negro.

 

 

El  Shin Chan. Es un chino de segunda generación, habla perfectamente español, catalán y mandarín. Está harto del todo a cien donde trabaja entre semana y  del restaurante japonés donde trabaja el weekend. Es un artista. De todos los que componemos la manada él es el único que sabe hacer algo creativo; con un cutter de plástico y acero sabe sacar un delfín de una zanahoria,  escribe letras capitalinas en el lomo de una sepia, hace aparecer una miniatura del Guernica en la cascara de una naranja, dibuja mapas inventados en una raja de sandía, o un croquis a mano alzada de la planta de la Sagrada Familia en un grano de arroz, sabe hacer figuras preciosistas en cualquier material comestible. Aprendió ese arte a base de decorar la guarnición de los platos del restaurante, pero se aburre de hacer siempre lo mismo. Creo que si hubiese tenido la oportunidad podría haber sido un  cirujano estético de los mejores, pero es chino y nadie se fía de los chinos.  Está en buenas relaciones con cualquier asiático de la ciudad.

 

 

 

Los Blaumut. Son dos gemelos gorditos marroquíes que no llegan a los catorce años. Un misterio rodea su nacimiento: por el volumen de la panza de su mamá -y por aquellas enigmáticas ecografías unidimensionales- todos aseguraban que de allí saldrían trillizos, pero finalmente aparecieron dos gemelos, silenciosos, de mirada azul intriga y pasados de peso. ¿Selección natural? ¿Instinto de supervivencia? ¿O quizás el augurio genético de que las pasarían putas en el mundo exterior? Nunca lo sabremos, pero yo creo que ése fue el inicio de un canibalismo encubierto: se comieron al más débil. Tienen nombres árabes muy parecidos (Mohamed y Muhammad) pero en  aquellos días estaba de moda un grupo musical llamado Blaumut y su canción del momento en youtube era pà amb oli i sal, que precisamente era el único alimento que les habíamos visto comer alguna vez. Deberían estar practicando algún Ramadán estricto y continuo, o por lo menos es lo que pensábamos, después a escondidas se pondrían ciegos a comer de todo, seguro. El primer día que llegaron se presentaron con sus nombres originales pero ante nuestra imposibilidad de recordarlos y diferenciarlos decidimos ponerles el sobrenombre de los Blaumut. De manera indistinta responden uno u otro, como si fueran un ente indivisible; ellos aceptaron el cambio de nombre de la misma manera que un ciego acepta que los colores tengan apellido: azul marino, rojo fuego, amarillo limón, verde botella. Los gemelos tienen una educación exquisita, siempre saludan y estrechan la mano, la misma mano que luego se llevan al corazón y susurran ‘salam aleikum’, sonriendo con esos ojos azul traición, aunque en realidad parece que digan ‘Te voy a arrancar los hígados para comérmelos mirando a la Meca’. Son indispensables en la relación de la manada con cualquier musulmán de la ciudad, sea del país que sea, también tienen contactos entre los hindúes, los pakis, los argelinos y en general cualquiera de piel oliva.

 

 

Deolinda. Es una gitana portuguesa y una pieza clave de la manada. Hubiera sido muy fácil ponerle un alias, cualquier apodo que hiciera referencia a su origen o a su raza  ya encajaría, pero tiene un nombre tan bonito que nadie fue capaz de imaginarse llamarla de otra manera. Ya se sabe que las gitanas son putas por naturaleza, pero eso no impidió que la aceptáramos, nadie es un santo entre nosotros. Se lleva bien con todos los clanes gitanos, desde Ciudad Meridiana a  L’Hospitalet, y desde Montbau a La Verneda, tiene lazos genéticos con los rumanos, trapichea con los rusos, se va de birras con los italianos y  habla de tú a tú con los filipinos. Deolinda es una gitana que todavía no ha parido, por eso conserva ese cuerpo voluptuoso, de caderas generosas, de tetas bailarinas, de sonrisa pícara. Deolinda siempre viste de colorines, pendientes de aro generoso, el pelo recogido en un moño alto y unos leggins de cebra, o de pantera, o de tigre, o de cualquier bicho selvático, unos leggins apretados que le hacen un culazo hipnotizador. Deolinda siempre va por su cuenta, sin más compañía que sus problemas, pero supe desde que la vi que nos hacían falta sus contactos para iniciar la tormenta del caos. Una noche de  tequilas sin limón y porros de amapolas saharauis hice lo que ya hacía mucho tiempo que tenía ganas, en un descuido de risas químicas metí mi lengua en su boca y mis dedos por delante de sus leggins, empecé a jugar con todos sus labios, cuando conseguí que sus humedades, tanto las de arriba como las de abajo, fuesen magma a punto de desbordarse entonces paré; me dijo de todo: guarra, calientachochos, puta, etc. Pero a partir de aquel día la tenía rendida. Son trucos de gata escarmentada.

 

 

 

Yo, la Gata. De mí debería hablar otro, solamente decir que no me gusta la cocacola, ni los peluches, ni pagar por cosas que deberían ser gratis. Que llevo el cabello corto y mis senos son pequeños, ambos pinchan si los acaricias a contrapelo. Que me gustan los helados de stratcciatella y meterme en la cama con personas complejas (lleven falda o pantalón). Que tengo sangre felina desde pequeñita, que salto y muerdo y araño antes de que el otro lo haga. Que no soy fiel pero tampoco traicionera. Que nunca tengo un plan B y por eso me doy de cabeza continuamente. Y que esta ciudad, o mejor dicho, la gente que la habita se merecen una segunda oportunidad. A mí me respetan los dominicanos, los colombianos, los ecuatorianos, los latinos, todos; saben que no soy como ellos pero podría serlo. Yo soy la encargada de pronunciar la palabra clave para que la ciudad sufra un tsunami de rebeldía

 

 

3) La pala

 

Si las cosas se hacen cuando toca es fácil que salgan bien. No hay que atacar a las instituciones, quemar un Starbucks o apedrear un Zara no sirve de nada. El Parlament, La Caixa o la Torre Agbar simplemente son edificios, simplemente son máquinas para hacer dinero. La gente es la que logra que funcionen sus engranajes, hay que evitar que la gente llegue hasta ellas, hay que evitar que nadie esté en su sitio, hay que evitar que el capital genere más capital. Hay que paralizar la ciudad.

 

Podría ser así:

 

Tiraremos sacos de yeso por los puentes que cruzan la Ronda de Dalt y la Ronda Litoral, leves accidentes de tráfico provocarán trombosis en esas dos arterias. Los africanos se pueden encargar, son fuertes y no tienen mucha conciencia del mal.

 

Ataremos cadenas entre dos farolas de calles estrechas en Gracia, Lesseps, Ciutat Vella y Arc de Triomf. Serán ratoneras para el transporte rodado. Ya tendremos micro infartos en varios puntos de difícil acceso. Los chinos pueden hacerlo, son discretos.

 

Prenderemos fuego a contenedores de basura en el Eixample, en Sants y en Nou Barris. Varios camiones de bomberos intentado moverse en una ciudad atascada multiplica por mil el tumulto. Los metaleros rumanos conocen de memoria la situación de todos los contenedores, ellos lo harán.

 

Twitter y Facebook también ayudarán. Extenderemos falsas noticias sobre derrumbes en la catedral, explosiones en el puerto, escapes de gas en la Zona Franca o incendios en las Ramblas. Cientos de curiosos intentarán desplazarse para ser testigos. Las mentiras mueren pronto pero corren mucho. Los pakis y los hindúes con sus locutorios serán los responsables.

 

Durante la noche anterior habrá que inutilizar todos los cajeros automáticos que se pueda. La gente sin dinero se vuelve loca, y los fabricantes de dinero más todavía. A los rusos les encanta romper cosas, adjudicado.

 

Entre seis y nueve de la mañana hay que parar el metro. Todos los vagones tienen un freno de emergencia; pandillas de  latinos se dedicarán a ello. Un reguetonero loco en cada convoy puede hacerlo, se atreven a eso y más.

 

Y lo más importante: descolocar y poner nerviosos a los del poder perpetuo. Se organizarán peleas multitudinarias entre moros y gitanos -ambos grupos raciales se tienen ganas- delante de cada centro oficial, en los vestíbulos de la torre Mapfre, en el Auditorio, en la Cámara de comercio, en el Bussines Center, en las entradas de los grandes hoteles. Batallas campales en la Plaza Catalunya, en la Estación de Francia, en la parada de taxis del aeropuerto, en la Plaza Sant Jaume;  allí donde se reúnan los que nos putean tiene que haber un jaleo de la hostia. Los Blaumut y Deolinda tendrán que poner en movimiento a todas las hordas de su raza para que se partan la cara en esos enclaves. Si combinamos etnias y violencia gratuita seguro que se cagan de miedo.

 

 

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Todo salió mal porque alguien se fue de la lengua. Los días anteriores a organizar el tempo y la cadencia de las acciones hubo batidas de la policía advirtiendo a las demás manadas que no tolerarían ni un movimiento fuera de orden. Deolinda tampoco aparecía. Mi instinto felino me lo recordó: Las gitanas son putas por naturaleza.

 

 


 

 

 

Que todo cambie para que todo siga igual.

 (Giuseppe Tomasi di Lampedusa)

 

 -¿Cuándo coño tenéis pensado comenzar todo esto?  No encontramos a la gitana, pero eso ya da igual. Ella me contó el cómo, solamente me falta saber el cuándo.

 

La pregunta se había quedado un buen rato haciendo eco en la sala, nadie respondía y aquel malparit murmuró:

 

-Putos críos anti-sistema...

 

Entonces, y solamente entonces, supe que habíamos ganado. Cuando te etiquetan o te catalogan sin conocerte es que andan perdidos del todo.

 

Y respondí con la palabra que daría paso al principio de su fin.

 

 –La barca empezará a moverse en cuanto un sólo remo toque el agua.

 

 

 

Provoca el mayor caos y alteración posible,

pero no dejes que te cojan vivo.

(Sid Vicius)

 

Mucho tiempo después nos encontramos a Deolinda cerca del campus de Bellaterra, seguramente se dejaba invitar a las fiestas de telecos para follarse alguno de aquellos universitarios prepotentes e inseguros, van armados con un Ipad y tabaco de liar, pero en el fondo son unos niños. Ella me sonrió con su picardía habitual y nos saludó hipócritamente, como si nada hubiese pasado, como si el chivatazo fuese una travesura sin importancia.

 

La manada no habló, no amenazó, no recriminó, no discutió. Actuó.

 

Yo salté como una gata sobre su cara, mi propósito era sacarle los ojos con las uñas, mi objetivo era morderla y arañarla, quitarle de la cara aquella hiriente sonrisa de traidora. Ella retrocedió y cayó sobre los brazos del negro, que la rodeó con ellos y empezó a unirlos muy despacito, Deolinda se ahogaba, le faltaba el aire, comenzó a ponerse azul. Sé que la intención del Ukelele no era asfixiarla, sé que esperaba a que alguno lo detuviéramos, pero nadie lo hizo. En dos  minutos de abrazo constrictor aquel sensual cuerpo de putón verbenero cayó inerte al suelo.

 

Y allí estábamos otra vez todos como al principio: juntos, callados, desorientados.

 

El Shin Chan se agachó junto a la gitana con esa postura típica de los chinos que parece que vayan a cagar, desenfundó su inseparable cutter y con metódica paciencia desmembró a la portuguesa en tacos perfectamente simétricos, luego se dio a elaborar en cada trozo de carne alegorías varias: signos del zodiaco, figuras del ajedrez, medallas olímpicas, esfinges egipcias, los diez mil guerreros de Xian. Desparramó toda la inspiración que nunca le habían permitido. Cerraron turno los Blaumut devorando, con su acostumbrado silencio, todos y cada uno de aquellos macabros canapés, no dejaron resto alguno.

 

 

Recordemos, una única regla: si tú me jodes yo te jodo.

 

 

 

 

 

Barcelona, marzo de 2015

 

 

(1) T.Mes. Abono de transporte público, el precio mensual es de 105 € para tres zonas, por ejemplo Mataró-Barcelona. En un contrato laboral de media jornada con un salario de 480 € supone casi el 25%, solamente para ir a trabajar a una mierda de fábrica.

 

 

Mi aportación a la segunda convocatoria de La Madriguera de Historias.

Ilustración del increíble Ache (Pau Alaña)

 

 

A MI MANERA

Kurt Cobain, el de Nirvana, toca los sábados por la noche en el QueTeMueras, un bar de la calle dos catorce, al norte de Seattle, medio atravesado en un suburbio de coreanos, de polacos y de gente que ya no sabe si su país existe.

Este frío cabrón de la costa oeste en noviembre evita que sus huesos se doblen como el plexiglás, y consigue que el aliento nebuloso se le escape de a poquitos por la boca, como esas hormigas que escalan sin prisas las botellas de bourbon barato.

En el QTM hubo tiempos de fiestas, de banquetes, y hasta de matrimonios, pero de aquello ya llovió, era cuando todavía la batería de los teléfonos móviles duraba una semana, cuando la gente se miraba a los ojos y hablaba, cuando los borrachos irlandeses no sacaban el revólver y se liaban a tiros en el local sino que seguían bebiendo hasta acabar abrazados y cantando Campos de Athenry. Ahora solamente paran por aquí algunos grupos de jubilados que no tienen dinero ni para ir a morirse a los cementerios de elefantes de Cancún.

Por eso Kurt ameniza los sábados por la noche con un repertorio ajeno para divertimento de esos abuelos, hace versiones pegadizas de aquellos éxitos noventeros de los Backstreet Boys, siempre pensando en las míseras propinas que le ayuden a costear un divorcio inacabable con aquella histérica de Courtney Love.

Lo último que sabe de Courtney es que ahora vive con una negra grandullona y desdentada, una marimacho afro que se enfunda un cinturón poronguero de cuero negro -armado con una polla del calibre veintitrés- y le da mambo del bueno por delante y por detrás cada vez que Courtney se deprime delante del espejo, porque el reflejo de ese fucking mirror no le miente, le dice a la cara y sin medias lenguas que ya tiene cincuenta otoños, que tiene el alma y las tetas caídas, que la sangre se le está volviendo sopa agria de remolacha por culpa de los anticuerpos del sida que circulan por sus venas desde el 98.

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El próximo domingo está anunciado que vendrá a cantar Nina Hagen, lleva tiempo preparando unos remixes de tres minutos con los temas de AdeleEntona de puta pena el Rolling in the Deep  ya que no es su estilo, pero una diabetes barriobajera le ha dejado los tobillos como columnas jónicas; ya no puede sobrellevar el ritmo desquiciado y punky de sus orígenes.

En el último control de glucosa un médico filipino que habla un inglés marine y portuario le advirtió: o se controla o le amputamos los dedos de los pies. Y Nina ha tirado todas sus sandalias de verano y se ha comprado calcetines de una talla menos. Es adicta a las Oreo y a los Emanems.

Pero esta es otra historia.

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De esto Carmen tiene parte de culpa.

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A ESTA CIUDAD LE FALTAN CALLES Y LE SOBRAN COCHES

Viernes. Octubre. 9:35 AM Un hombre descalzo camina entre las hileras de coches parados frente al semáforo en rojo de la Meridiana con Aragón. Pide limosna a los conductores, casi todos le rehúyen la mirada y –forzosamente- pacientes aguardan a que el semáforo se abra. A cambio de unas monedas ofrece clínex o un paquete de Tuc sabor original, nadie acepta las galletas. El hombre descalzo tiene la misma barba descuidada, los mismos dientes podridos por el tabaco, los mismos ojos de iluminado que el mismísimo  Cortázar. Él también podría escribir un cuento titulándolo “instrucciones para no ser feliz”, tiene un doctorado en mala suerte y va sobrado en másteres de reveses personales para poderlo publicar. Soporta el desdén de la vida tarareando en silencio el estribillo de una canción de Radio Futura: “eres tonto Simón y no tienes solución”.

Es un hombre triste.

 

Viernes. Octubre. 9:39 AM Una mujer gordinflona, cuarenta y pico años,  y con una depresión de caballo que la incapacita para trabajar espera en el paso de cebra a que el semáforo peatonal le dé vía libre. Su mirada ausente sigue el zigzaguear del vendedor de clínex. Las raíces obscuras de su pelo teñido de trigo tienen varios centímetros, algún experto estilista podría calcular el tiempo transcurrido desde la última visita a la peluquería, son como esos aros concéntricos del tronco de los árboles que señalan las primaveras cumplidas antes de ser talados. El Mambo Gozón de Tito Puente que bailó el día de su boda se le cruza como un recuerdo por la cabeza pero no es capaz de borrar la pregunta que le martillea toda la semana. ¿Cómo una mujer maltratada, abandonada y sin recursos le explica a su hija de ocho años que hoy las van a desahuciar del piso por impago reiterado y tendrán que dormir en un cajero automático o en la entrada de un garaje? Su hija es pequeña pero no es idiota, todavía es incapaz de entender porqué viven sin energía eléctrica, porqué llenan garrafas de agua en la fuente para lavarse.

Es una mujer triste.

 

Viernes. Octubre. 9:43 AM En el chaflán de la calle Rogent hay un coche mal aparcado, un Renault Laguna plateado, modelo antiguo de finales de los noventa. En su interior dos gitanos de Nimes hablan con ese francés goloso y lleno de tropezones que solamente pueden entender los de su rama. Un hombre joven con rastas y camiseta de Desigual se para a su lado, cruza dos palabras con los gitanos e inician un intercambio. El próximo sábado hay una fiesta de telecos y este joven quiere tirarse a una princesa de primero de ADE, ella le ha prometido entregarle su diamante depilado si él es capaz de hacerla volar, él piensa que un poco de ayuda química nunca viene mal, está equivocado. De las manos del universitario aparecen un billete de 50 y uno de 20, de las manos de uno de los gitanos aparece una bolsita con 2 gramos de Ketamina. Un rápido movimiento de prestidigitación y la merca cambia de propietario. Durante toda la transacción sonaba en la radio del coche la guitarra estupefacta de Angus Young eternizando el Thunderstruck.

El universitario no está triste y no tendrá tiempo de estarlo.

 

Viernes. Octubre. 9:47 AM Una hilera de párvulos caminan paralelos al carril bici de la calle Valencia. Van atados por la cintura con una cuerda y al principio de ésta los guía una chica de unos dieciocho o diecinueve años, lleva mechas azuladas en el pelo que le dan un aire falsamente alternativo. No presta atención ni al tráfico ni a los críos, está abducida tecleando en su smartphone. Dentro de veinticinco años todo seguirá igual, los niños serán adultos atados con jodidas obligaciones socio laborales, y estarán guiados por un líder que hace caso omiso a sus necesidades, que mira únicamente por su interés. La chica está en sus cosas, tiene un novio nuevo que la anda presionando para follar, ella le ha pedido un imposible. No le importan la mierda de trabajos que consigue a tiempo parcial (promotora, canguro, tele operadora), no le importan los cuatrocientos euros que ganará y que servirán para pagar las putas tasas de la universidad, no le importa la algarabía de esos críos que tiene que llevar del cole al gimnasio escolar y del gimnasio escolar al cole. Lleva las orejas punzadas de aretes, piercings en labio, nariz y ceja, quizás alguno oculto en un pezón, cada uno de estos sabotajes a la dermis son balazos mal curados de amores contrariados. Malú con esos agudos fatalmente  sostenidos está rompiendo los algoritmos de compresión de su Mp3.

Ella no está triste pero lo estará.      

 

Viernes. Octubre. 21:52 PM Un hombre desaliñado -que se parece a Cortázar y camina descalzo- sale del 24/7 de los pakis con dos bricks de vino barato, hoy cenará unas Tuc sabor original remojadas en tinto, esta mañana tenía dos paquetes de galletas pero uno se lo ha regalado por pura lástima a una señora en la parada del metro hace poco menos de diez minutos. Al final de la calle hay ruido de sirenas acompañadas por luces azules y amarillas, policía y ambulancia, mala señal.

Cortázar no es curioso pero quiere saber.

En la zona cero de la desgracia se halla una muchacha de vetas cobalto en el pelo con un ataque de histeria y atendida por los sanitarios, dos metros más allá una sábana de papel de aluminio tapa el cuerpo sin vida de un joven con rastas.

La muchacha al salir del trabajo se acercó a casa de su nuevo novio para negociar el imposible, para endurecer o aflojar las condiciones, no quiere otro desastre en los trámites del querer, no necesita otro agujero en su cuerpo con un pendiente de acero quirúrgico que le recuerde otra –la enésima- mala historia.

El novio para darse un valor que no le hace falta ha probado la mierda que le vendieron dos gitanos esta mañana, la keta estaba tan mal cortada que la dosis le ha explotado dentro de la cabeza, durante unos segundos ha creído ser murciélago sediento y ha saltado por la ventana en vuelo circular de reconocimiento buscando victimas propicias.

La policía acordona la zona e intenta hacer retroceder a los mirones, por la radio emisora del coche patrulla se solicita su desplazamiento urgente hacia la cercana estación de metro del Clot; una mujer se ha tirado a las vías del convoy, el maquinista no ha podido hacer nada para evitar arrollarla. En el andén ha dejado tres bolsas con ropa, dos cajas de libros y una niña de unos ocho años que llora desconsolada con un paquete de Tuc sabor original en la mano.

 

A esta ciudad le faltan sentimientos y le sobran tristezas.

pintada de A.B.

pintada de A.B.

INDIGO

Cientos de niños índigos aparecieron varados en las playas de Sinaloa, los equipos de primeros auxilios trabajaron durante horas esforzándose en resucitarlos; sin éxito. El siglo pasado fue un problema con las ballenas, ahora -extinguidas éstas- han sido relevadas por el siguiente eslabón en la cadena de la inteligencia emocional.

Al amanecer, en la bahía de Topolobampo, los pacientes pescadores de peces espada apilan sus arpones y contemplan el espectáculo improvisado de ver emerger adolescentes, uno tras otro, con la mirada perdida, la piel añil y dando las últimas bocanas al aire salado del Mar de Cortés, para concluir su travesía suicida con unos estertores sobre la arena coralina. Cormoranes y garzas sobrevuelan sin saber bien lo que sucede. Este pasado invierno ha ocurrido más veces que en años anteriores.

 

Irrefutable ley universal: El final es un hermano gemelo del principio.

 

Los muchachos, hartos de ser escupidos en el patio del recreo, liberan a sus mascotas, ya sean dragones de Komodo o petirrojos de la Guyana. Cansados de pintar corazones de tiza en la pared entablan relaciones astrales con extranjeros que desconocen las palabras negativas.

Dejan de comer carne, vegetales e insectos para no propagar las bacterias de la malquerencia y del odio. Se alimentan de números autistas, de los ceros y de los unos sobrantes en los experimentos binarios. Apagan los televisores y escriben las coordenadas geoposicionales del cometa Halley sobre los caparazones de las tortugas de Carey. Un contrasentido.

Viajan en autobuses plateados Greyhound con un único destino: los puertos de mar. Saltan desde el muelle hasta el agua para empezar a nadar sin rumbo, como brújulas analfabetas, mientras gatos de cristal adelantan las horas silentes del apocalípsis.

 

En el instante preciso de caer al mar sus ojos no muestran miedo.

 

A los niños índigos les han robado todo, les han robado hasta el miedo.¹

 

 

(1) Aquí tenemos un enmascarado sujeto elíptico al que  se le puede poner cara y nombre: la sociedad, el sistema.

 

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RUTINA

AYER

Despertarse-Mear-Cagar-Ducha-Afeitar-Café

Metro-Trabajo-Discusión-Gilipollas-Café

Comer-Periódicos-Telenoticias

Conducir-Más discusión-Cerveza

Cenar-Tele-Internet-Tabaco-No follar-No dormir

 

HOY

Despertarse-Mear-Cagar-Ducha-Afeitar-Café

Metro-Trabajo-Conducir-Puta zona azul-Café

Menú de nueve cincuenta-Vino y gaseosa de mierda- Sin propina, cabrón

Periódicos-Internet-Tabaco-Chupito de ballantines

Cena fría-Cómo conocí a vuestra madre on line-Sherlock Holmes on line- Dexter on line- El lado obscuro del corazón por enésima vez-No dormir-Tabaco- Tele concursos para bobos-Revisar correos- No dormir

 

MAÑANA

Mierda-Mierda-Mierda

Mierda-Mierda-Mierda

Mierda-Mierda-Mierda

Mierda-Mierda-Mierda

Mierda-Mierda-No dormir

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diccionario peculiar

Soliloquio que me ha soltado esta mañana un camarero después de robarme casi tres euros por un tibio café con leche y una magdalena industrial:

“…en este país tenemos lo que nos merecemos: una cuadrilla de maricones. Primero viene una puta bollera y te quita las gasolineras, ahora llega un panchito analfabeto y nos deja sin bombillas, ya solo falta que los chinos pronto nos copien el jamón…”

TRADUCCIÓN:

…cuadrilla = en este caso se refiere al gobierno de la nación afincado en Madrid, en otros casos pueden ser los gobiernos regionales o locales.

…maricones = cobardes, que se arrugan ante la carrera nerviosa de cualquier insecto. -no confundir con el peyorativo para los homosexuales-

Los gobernantes cuando no nos defienden son maricones, cuando nos atosigan con nuevos impuestos son cabrones, o cuando nos limitan alguna libertad son  hijos de puta, leve diferencia según la acción.

…puta = cuando una mujer es superior a un hombre rápidamente se convierte en puta. -no confundir con el eufemismo de las trabajadoras del sexo-

…bollera = calificativo que cuando vine precedido por la palabra puta realza la infinita superioridad de la mujer frente al hombre que la está nombrando. -no confundir con el humillante adjetivo repostero aplicado a las hijas de Lesbos-

A veces cuando una mujer es superior a otra mujer también es puta, zorra, calientapollas y un montón de epítetos diversos, pero esto ya tiene algo que ver con el gen de la envidia, no es propiedad exclusiva de ninguno de los dos sexos.

…te quita las gasolineras = Expropiación de la filial argentina (YPF) de la multinacional petrolera española (REPSOL) por parte del gobierno argentino. Aquí la Kirchner ha estado lista, en el norte de la pampa no tienen qué comer, la corrupción de la policía en las carreteras del sur es increíble, en los márgenes del Rio de la Plata las mafias hacen lo que les da la gana, y para tapar todo el descontento social qué mejor que una dosis de patrioterismo, jodiendo un poquito a los antiguos colonizadores y aumentando el patrimonio de la nación para, ya veréis, después vendérselo a un conglomerado de empresas angloamericanas.

…panchito analfabeto = Evo Morales, presidente indígena y populista de Bolivia, dicen que no sabe leer y siempre va acompañado de ministros con bachillerato. Este hombre también tiene lo suyo, la media luna tarijeña (región de cinco provincias que le están haciendo la vida imposible a base de reclamar más recursos y más autonomía) lo tiene entre la espada y la pared. Todavía no sé porque a los latinoamericanos se les agravia llamándoles panchitos, diminutivo de pancho, hipocorístico de Francisco.

…nos deja sin bombillas = simulacro boliviano de estatalización, apropiación próximamente –dicen- compensada de una empresa eléctrica participada por el gobierno español.

…los chinos pronto nos copien el jamón = esto es lo que más miedo nos da, pero para la tranquilidad de todos les diré que los cerdos ibéricos no soportan los húmedos climas asiáticos. Otra cosa será que los chinos se hagan con todas las granjas porcinas y compren todos los secaderos de la península.

 

Hoy me percaté que casi hay que saber idiomas para tomar un desayuno en mi barrio.

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CONSECUENCIAS DE LA CRISIS FINANCIERA EN EL ÁMBITO DE LA PRECARIEDAD LABORAL

La crisis las obligó a delinquir. Su delito fue organizar viajes clandestinos a París. Nocturnos, de ida y vuelta, sin escalas. Recogiendo y entregando los pedidos en la misma noche, saltándose las fronteras, las aduanas,  los formulismos y los plazos.

Las autoridades locales en particular, y Bruselas en general, metieron mano en el asunto. Legislaron lo que nunca se había legislado. No podían consentir que un colectivo de transportistas, con un servicio de mensajería tan tradicional y milenario, dinamitara todos los protocolos; se anarquizara a estas alturas de la historia.

La C.E.E., la U.E., la O.N.U., la U.N.I.C.E.F. y una miscelánea de organismos parasitarios se pusieron manos a la obra. Ofrecieron subvenciones, para igualar los salarios. Ofrecieron deslocalizar la producción en otros continentes, para incluir trayectos de largo recorrido e incrementar el empleo. Ofrecieron auditar constantemente a las multinacionales caucheras del condón y a las industrias farmacéuticas de las pastillas anti baby. Ofrecieron expulsar de la vieja Europa a los esquiroles recién llegados de otras latitudes, en especial a los cormoranes, a los pelícanos y a los flamencos.

Los sindicatos no se pronunciaron. Como siempre.

Pero aún así, con todas estas (ineficaces) medidas en marcha, el motín del empleo sumergido ya estaba en todo su apogeo, e iba a ser imposible detenerlo. La temida tercera guerra mundial (la del sub- proletariado) estaba gestándose de un día para otro.

La baja natalidad europea obligó a las cigüeñas a delinquir, a buscarse la vida.

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NOTA: Texto basado en el cuento mentiroso que un papá coloca a su hijos cuando quieren saber de dónde vienen los niños, y éste les dice que vienen de París, en lugar de dar la explicación coherente de que son fruto de un amor, de un descuido, de una noche de tequilas, de un proyecto futuro, de lo que sea.

Asimismo todo el mundo sabe que muchos bebés europeos se compran en los orfanatos de Asia, África y Latinoamérica.

CINE DE BARRIO

El acomodador estaba tan enamorado de la taquillera, que una noche compró todas las entradas de la sesión golfa. Quería hacer el amor ricamente en la primera fila, repitiendo en su oído todas las escenas que había aprendido en la gran pantalla.

No contó con la presencia del proyeccionista. Tuvo que conformarse y compartir. Hicieron un trío.

Años más tarde el cine de barrio cerró sus puertas, obligado por la crisis y el top manta. La taquillera y el proyeccionista abrieron un videoclub ruinoso. Sólo tenían un cliente: el acomodador.