DEBUT

Aquí (un té con Draupadi) se unen cinco gotas de sangre y crean un coagulo sanguíneo, una trombosis espontánea en medio de este espacio infinito y concéntrico que es la blogosfera.

Son sangres de diferente tipo, de diferente Rh y seguramente de diferente especie animal. A saber.

Las cinco gotas son:

Tristesina: Alma máter de esta transfusión. Enciclopedia de sentidos y sentimientos. Un libro sin índice, con las páginas sin numerar, con anotaciones escritas en el idioma secreto de Da Vinci, a veces recurro a un espejo para conocer el significado exacto de sus palabras.

Pat: En un principio –cuando comencé a leer sus textos- me sentía como dentro de una limusina que avanza compacta y cómoda a través de sus palabras. Me equivoqué. Es el Nautilus del capitán Nemo. Poderoso, imparable, todoterreno.

Fulca: Dice que está al sur del sur. No le creo, demuestra que está en el centro del centro. Se saca la magia de donde la guarda y crea una historia de la nada. Una historia completa, con sus cojeras y con sus apocalipsis.

Dess: un monarca.  Es dueño y señor de todo, de los recursos, de la imaginación, del savoir fer. Está en el triunvirato de mis ídolos, junto con Homer Simpson y Silvio Berlusconi. Lástima que sea feo y calvo, de lo contrario le tiraría los tejos.

Yo mismo: soy el quinto en discordia. Todavía me pregunto qué hago entre ellos y me respondo que ando buscando un hueco en todo esto.

 

Aquí (un té con Draupadi) coinciden cinco blogueros y crean un espacio común. Les/te invito que den/des un paseo por allí. No pierden/pierdes nada.

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FIDELIDAD

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Qué terrible vivir una vida de fidelidad

y esperar el regreso de aquello que no ha de volver

Felipe Rosario Goyco, (don Felo), músico y compositor portorriqueño

Esta versión de Auserón y Company es de las mejores

https://www.youtube.com/watch?v=fzCNmoBGLjA

Soy fiel a los cuentos de Márquez y a los dramas de Neruda, a las verdades de Benedetti y a las mentiras de Sabina.

Soy fiel a una fotografía mutilada, a un vaso de ron sin hielo y a pasarme toda la noche viendo Malèna, la película de Tornatore.

Soy fiel al mapa de tu piel, a tus bragas a medio quitar y a despeñarme en tu geografía.

Soy fiel a no tener una tarifa plana entre tus piernas, a ganarme ese derecho sin contrato de permanencia.

Soy fiel a declarar tu caracola reserva natural de la biosfera, a que no venga nadie y la joda.

Soy fiel al olor prohibido que rezuma de tus dedos cuando te buscas y te encuentras.

Soy fiel a creerme senófilo (con s de teta), a tener recuerdos prestados y a no preocuparme de que el clima esté al revés.

Soy fiel a tener un charco en el alma, un cementerio bajo el pecho y una fogata en la cabeza.

Soy fiel a permanecer esperando tu tormenta, donde las gotas de lluvia son cristales de colores, donde los relámpagos son ciegos y los truenos son tus ays.

Soy fiel desde que me dijiste: Si no vuelves, te olvido.

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MICRO EN 100 PALABRAS (2 x 50)

 (I)

Habían estado bebiendo desde bien entrada la tarde y a media noche transitaban por la fase de prometerse amistad eterna, ya de madrugada se hicieron regalos para sellar su “forever friends”.

El elefante africano y el pez globo intercambiaron sus memorias en una noche tabernera de caipirinhas, mojitos y ron-colas.

 (II)

El elefante circense es feliz: cada día ejecuta su número perfectamente, como si fuera la primera vez que lo hace; no recuerda que todas las semanas realiza catorce funciones con idénticos ejercicios.

El pez globo del acuario revisa continuamente que las trampas para ratones tengan su trocito de queso correspondiente.

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 Leí en el sitio de Adwoa que se auto invitó al reto de Marga. Cuando se trata de desafíos me meto de cabeza, malas costumbres que tiene uno. Ahora he descubierto que reto es sinónimo de difícil.

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DIEZ PALABRAS PARA LOLA

SECULAR – INCORREGIBLE – PERENNE – CHIVATO – LISIADO – TIROTEO – CONSIDERADO – ALIJO – OLVIDO – GENITAL

Lola llegará a ser una Mata Hari de suburbio, quizás también pueda aspirar a convertirse en una viuda negra de los arrabales. Desde adolescente estaba predestinada a tener la brújula cardiovascular desimantada porque creció entre mordiscos y ladridos; muy pronto se hizo mujer de falda corta, culo alto, piel caribe y unos ojos de gata que en ocasiones son transparentes y puedes ver el rodar del mundo a través de ellos. Tiene mala suerte escogiendo medias naranjas ya que posee el defecto incorregible de encariñarse con quien no debe. Dicen en la familia que toda la culpa es de un bisabuelo loco, vikingo, borracho, blasfemo, hereje y embustero. Aquel pariente lejano se pasó media vida masticando luciérnagas excitadas, pensaba que así iluminaría su interior y encontraría la paz. La palmó de una intoxicación luminosa en las tripas, pero involuntariamente mezcló su ADN con el de los insectos y ahora, varias generaciones después, Lola tiene el gen testarudo de los mosquitos, el impulso suicida de los tábanos: parece una de esas polillas que chocan continuamente con las bombillas de las farolas, una y otra vez, aunque se quemen, aunque mueran a fuerza de darse cabezazos contra una falsa luna incandescente.

Su historial matrimonial así lo demuestra:

Primero fue un croupier de taberna, trasnochador y matemático; el manejo que demostraba con los naipes la hacían desear esos hábiles dedos tamborileándole en el sitio justo por donde se le mete la costurita del tanga, sobre su baraja cuatrilabial, pero el tipo era más de comer plátanos que de pelar kiwis. Tardó poco en darse cuenta: la primera –y única- vez que inauguraron la alcoba se encontró con plumas de colores flotando en el aire y con todos los armarios abiertos de par en par. En el mar de los ojos de Lola se divisó un naufragio inesperado, un rumor de maderas quebradas y un bello mascarón de proa ahogándose.

Más tarde se amarró a un capo mafioso, antítesis del primero: analfabeto afectivo, buscador de la muerte en cada negocio, funámbulo sordo de la vida. Fueron tiempos de champagne y humillaciones, de astracán y desalojos. Todo principio tiene su final y un soplón (chivato policial) desencadenó la caída de aquel emperador barriobajero: tras un tiroteo con los sicarios gubernamentales quedó lisiado de por vida, un (des)considerado proyectil hizo diana en su escroto y ahora el croupier y el mafioso pertenecen a la misma asociación, un club muy meti-culoso. Lola no lloró y detrás de sus pupilas aparecieron pasarelas y ciudades desmoronadas a traición, como si un terremoto nocturno se la tuviera jurada.

El tercero (en discordia) fue un viajante solitario que la encandiló con promesas de llevarla a países recién dibujados, a lugares donde el clima es elegido por el visitante, oasis de fiesta perenne, de permisión total, de pulsera vip con todo incluido. Ella creyó palabra por palabra; en cada nueva revelación una noche de colchón, en cada quimera futura un amor de urgencia en la toilette del aeropuerto. Pero la pirámide se derrumbó el día que -amorosamente- quiso deshacer su maleta tras uno de los viajes, descubriendo que no transportaba fábulas de paraísos tropicales ni algoritmos de latitudes atlánticas, en su lugar guardaba un alijo de bragas ajenas (trofeos o fetiches, vete tú a saber). Lola abrió sus enormes ojos, quería lograr a toda costa que se le borraran las polaroids de desiertos lluviosos, de glaciares derretidos en chocolate caliente, de mentiras y más mentiras.

Ahora anda medio liada con un imaginante fronterizo que memoriza novelas de tres líneas, que es iconoclasta por naturaleza, que no venera ningún ídolo, ni divino ni secular, que abjura de cualquier imagen italiana que represente el más allá. Es un hombre que sueña en papiamento, que habla spanglish y que firma en español. En los ojos felinos de Lola se adivina un campo de amapolas donde –de momento- los vientos juegan al tres en raya.

Lola no quiere leer el libro nonato que él está escribiendo. Lola tiene bastante en recontranegarse a dejar caer en el olvido un tuit orwelliano que siempre recordará: El corazón es mi puta preferida.

Si yo pudiera mirarla en este momento directamente a los ojos vería un galeón pirata con todas sus lombardas dispuestas a cañonear lo que sea, a quien sea, incluso a ella misma.


Filmografía: Der blaue Engel, Marlene Dietrich.

Banda Sonora: Una historia de Alvite, Ismael Serrano.

Libro de cabecera:  María Dos Prazeres, (séptimo cuento peregrino) G. García Márquez.

ESCUDERO (segunda acepción)

Versos anónimos (arte menor) escritos en la puerta de los baños de una gasolinera de Sagunto.

 

Solamente la certeza

de perder yo la cabeza

por un culo valenciano,

impertinente y tranquilo.

 

 

(exégesis)

 

Una verdad como un templo dos puntos

he enloquecido punto y seguido

Por un culo levantino coma altanero

y con tacones punto y coma

que me da sed y hace que me

abre paréntesis

re

cierra paréntesis

corra

abre comillas

every night

cierra comillas

en su biografía de melocotón punto

 

mayestáticas pd dos puntos

sin reglas ni límites punto final

 

Nota I: Declaro la guerra a la dictadura de la métrica, al azote de las sinalefas y a la esclavitud de los pleonasmos.

Nota II: donde dice “valenciano” puede substituirse por el gentilicio de cualquier comunidad peninsular, “sureña” por ejemplo.